AVENTURA DIFERENTE – Hjosechu

Llevaba ya tiempo rondándole en la cabeza, pero la aventura en esta ocasión
requería de más participantes, encontrar esas personas y poner a todos de
acuerdo llevaba su tiempo.
Un día hablando con unos amigos salió la conversación y les gustó la idea, es más
les daba mucho morbo e insistieron en llevarla a cabo. Para ello nos tuvimos que
quedar en varias ocasiones sin levantar sospechas en mi Sumisa, ya que ella iba
a ser la protagonista de esta aventura, como de tantas otras. La aventura trataba
de crear un juego donde mi Sumisa fuera atada en un descampado, privada de
visión, inmovilizada y despojada de la ropa de una manera agresiva, fuera
manoseada, usada y vejada por unas personas extrañas para ella, desconocidas y
sin poder verlas, evidentemente yo sería uno de los participantes y el coordinador
de esta situación. El día clave, saldríamos con cualquier excusa, que aún no he
pensado, Luis y María estarían esperando en algún lugar del recorrido, al verme
pasar con el coche me avisarían con dos ráfagas de luz para confirmar que eran
ellos, en los siguientes minutos cogería un pañuelo de la guantera de la puerta y
se lo daría a mi Pequeña ordenándole que se cubriera los ojos. Es muy probable
que preguntara porque de esa situación, pero siempre hay alguna sorpresa en
nuestras salidas, por lo que es algo con lo que cuento de antemano. Ya casi
llegando al destino hay un desvió donde Luis esperaría unos minutos hasta que yo
llegara al punto elegido y pudiera empezar a atar a mi Pequeña, de esa forma
escucharía como se acerca un coche al lugar donde estábamos nosotros, Mia ya
está atada por las muñecas a la rama de un árbol con los ojos vendados, nerviosa
ante esta nueva situación, saco uno de los bambú que suelo llevar en el maletero
del coche y comienzo a atarlo a sus tobillos para mantener las piernas bien
abiertas, también saco de la bolsa de las cuerdas la mordaza de bola para
ponérsela en la boca, otra res tinción más que se suma a la situación, a ella no le
gusta nada, mientras tanto Luis y María observan desde su coche mi actuación y
esperan a ser invitados al juego. Esta atardeciendo y corre un poco de aire lo que
hace que se esté bastante bien, la cámara que situé en un pequeño trípode sigue
grabando aunque en breve habrá que poner algo de iluminación con unas
linternas para quedar fiel reflejo de todos los detalles. Ya ha terminado la fase de
preparación y Mia esta aún más nerviosa e intranquila, con una señal aviso a Luis
para que se acerquen y contemplen a mi Pequeña indefensa. Ellos ya saben las
normas establecidas, pueden tocar, besar, lamer, incluso dar algún cachete que
otro, la boca, es mía solo, María se acerca la primera y recorre sus brazos hasta
llegar a la cintura haciendo un pequeño inciso en los pechos, les pido que se
retiren un poco para poder azotarla un poco, la rama de la que penden sus brazos
es bastante larga y robusta lo que da espacio para poder azotar desde cualquier
lugar y accesible a todos las zonas del cuerpo, cojo una de las fustas y comienzo
a descargar en su culo, como siempre comienzo flojo para ir incrementando al
intensidad, claro que la ropa que aun lleva amortigua considerablemente los
golpes. Mientras sigo fustigando sus nalgas, María se vuelve a acercar esta vez a

sus pechos y los va tocando con ligera suavidad, mientras tanto Luis sigue
expectante observando con detenimiento. Antes de salir, mi Pequeña me pregunto
qué ropa se ponía y le indique que llevara una camiseta que ya en alguna ocasión
me había comentado que estaba muy vieja y una falda tipo pareo que va
abrochada en uno de los laterales, refunfuño un poco ya que decía que mal
vestida iba, lencería hoy no llevaras, aunque protestando, hizo caso de mis
indicaciones, yo ya me encargue de coger otra camiseta de repuesto……
Ya había recibido varios fustazos con ropa incluida y tocaba dar otro paso más en
esta aventura. Me acerque al coche y de la guantera saque una pequeña navaja
que llevo por alguna emergencia, me acerque a ella y me situé delante, María y
Luis se quedaron a ambos lados, hice un pequeño corte en el escote y de un tirón,
desgarre la camiseta de arriba abajo dejando sus pechos al descubierto, hice otro
corte en los tirantes y termine de arrancarle el resto de la camiseta. Tocaba dar
otro paso más, me encanta fustigar los pechos y eso que con los pircings hay que
andar con cuidado, cogí de nuevo la fusta y dedique un rato en ellos hasta que
fueron cogiendo un poco de color, era hora de dar paso a los invitados y dejar que
jugaran con ellos también, María tomo la iniciativa acercando sus manos hasta
ellos y jugueteando con los pezones mientras tanto Luis comenzó a tocar los
brazos espalda y muslos, María iba tomando confianza y comenzó a lamer y
mordisquear los pezones mientras una de sus manos se iba desplazando hasta
su coño, yo mientras miraba, daba unas caladas al cigarrillo y echaba un trago de
agua, Mia seguía nerviosa y a la vez la situación la iba excitando cada vez más,
sabía que estaba segura aunque seguía con mucha incertidumbre. María no
dejaba de meter la mano en el coño de Mia sin dejar de jugar con sus tetas y Luis
tan pronto recorría el cuerpo de Mia, como el de María. Me acerque y tirando de
un extremo del pareo, deje a mi Pequeña completamente desnuda, cogí la lengua
y la paleta de cuero y me dedique a colorear su culo mientras Luis y María
seguían jugando, una vez que precioso trasero tenía el color adecuado, me tome
un tiempo en acariciarlo no sin deslizar mis manos entre los muslos hasta tocar las
manos de María que seguían en el mismo lugar de antes, la humedad era
bastante considerable, vamos que Mia estaba empapada y a punto de correrse,
momento que aproveche para masturbarla metiendo mis dedos en su coño, no
aguanto mucho más tiempo antes de que pudiera sacar los dedos, Mi Pequeña
estaba chorreando y jadeando de placer, María no estaba menos excitada, Luis
hacia a dos bandos y no dejaba de meterle manos por todos lados incluido su
coño también, no tardando mucho en correrle por las piernas a ella también los
síntomas claros de su excitación.
Mia ya estaba agotada y tocaba la hora de liberarla de sus ataduras, cosa que
agradeció tirándose a mi cuello para abrazarme con las pocas fuerzas que le
quedaban, tras unos minutos de relajación y cubrirse un poco mi Pequeña, nos
acercamos a una de las mesas que había en el lugar a tomar unas cervezas y
comentar la Aventura tan especia.

Gracias a Hjosechu por enviarnos este relato tan sensual.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Buenas noches.
    Muchas gracias y espero que os guste este relato tanto como a mi.
    Gracias.

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